Lo que un trabajador digital sabe hacer.
Las piezas que se repiten proceso tras proceso, sin importar si el caso es un onboarding, un embargo o una carpeta de crédito. Cada una está corriendo hoy en alguno de los trabajadores digitales que ya están armados.
Seis capacidades, un mismo expediente.
Ninguna de estas resuelve un proceso sola. El trabajador digital las encadena sobre el mismo caso y deja el registro de cada paso.
Adulteración documental
Antes de leer el contenido, cada documento pasa por un análisis forense que devuelve una probabilidad de adulteración. El resultado queda en tres niveles — sin indicios, indicios moderados, indicios altos — y viaja al expediente de trazabilidad. Un PDF retocado se marca antes de que alguien apruebe nada.
Extracción de documentos
Balances, estados de cuenta, oficios judiciales, certificados: PDFs escaneados sin estructura de los que salen campos concretos. Lo que no se puede leer con confianza queda marcado para revisión en lugar de completarse con un supuesto.
Verificación contra fuentes externas
Los datos del caso se contrastan contra los registros que correspondan — tributarios, de supervisión, de mercado, burós de crédito — antes de que avance. Si una fuente no responde o contradice al documento, el caso queda frenado con el motivo escrito.
Procesos y comunicaciones por correo
El caso puede entrar solo: un lector de casilla compartida da de alta el expediente con lo que venía adjunto. Y sale por el mismo canal — cuando falta documentación, el pedido se manda al cliente y el estado del caso se mueve recién cuando el correo salió.
Motor de decisión
Las reglas viven en un backoffice, escritas y con versión, fuera del prompt. Cada caso se resuelve con el criterio vigente al momento en que entró, y el expediente guarda qué regla se aplicó y con qué dato.
Expedientes y reportes
El resultado no queda en una pantalla: sale un PDF de expediente con la traza completa, o un Excel conciliado, listo para adjuntar al legajo o para mandar al organismo que lo pide.
Elija el proceso y le mostramos la corrida completa.
Treinta minutos, un caso real de su operación y el registro de cada paso que dio el trabajador digital.